Simpre hay un tributo: FLOWERS

“Ahí va, pero ojo, que es largo. Y escuchado de boca de Simón es mucho más gracioso, aviso: 
Un tal Simón iba con un amigo a casa a altas horas de la madrugada. Llegando justo a la puerta, se encuentra de bruces con Flowers, que le saluda con un “Hombreee Simón… Do’m un sigarru”. Simón, educado como es, le da el pitillo y Flowers inicia una de sus conversaciones en las que repite a modo de loops las mismas cosas en un intervalo de cinco minutos. Como los canales de noticias de la TV o la radio. Cada vez que acababa un loop de estos… “Simón, sisplau, do’m un altre sigarru”, y vuelta a empezar. Así hasta cuatro o cinco “sigarrus”. Simón empezaba a impacientarse, porque estaba a punto de acabarse el paquete, y al día siguiente, a ver quién era el guapo que bajaba con el resacón a buscar tabaco (en domingo y en un barrio de muy poca actividad como el suyo). 
En esto que pasa un coche de policía junto a nuestros amigos. Reduce la vlocidad, un agente les mira y pasan de largo. Aparentemente. Pero frenan y vuelven dando marcha atrás lentamente, ya que tres bultos sospechosos como ellos a esas horas merecían ser vigilados. Baja un agente y, saludando con la mano en la visera, les dice “Buenas, su documentación, por favor”. Flowers empieza a ponerse muy nervioso, porque es indignante que a un caballero de su edad le pidan el DNI como si fuera un okupa. Y se dirige al agente: “Escuche, que no hacemos nada malo”. El agente le dice amablemente que ya, pero que tiene que hacer su trabajo, así que ya están exhibiendo los carnets. Y Flowers prosigue: “¡No se equivoque conmigo, señor agente! ¡Yo no soy ningún delincuente! ¡Soy artista y hago exposiciones!”. Mientras tanto, Simón y el amigo enseñan sus DNIs, comprobando el agente que Simón vive justo en la puerta ante la que se hallaban. Se los devuelve y ningún problema. Pero Flowers sigue diciendo que no hay derecho, etc, etc… Entonces el señor policía se enfada: “Ni artista ni leches: Sáquese ahora mismo todo lo que lleva usted en los bolsillos y póngalo sobre el capó del coche”. Flowers se pone de todos los colores y poco menos que invoca al tribunal de La Haya, pero tiene que ceder ante la presión policial. ¿Y qué es lo primero que saca? ¡Un paquete de tabaco en estado Mint! ¡Sin abrir! ¡Nuevo! ¡Con todos los “sigarrus” dentro! Simón, claro, empezó a proferir insultos a nuestro artista ante la indiferencia del agente, que seguía instando a Flowers a vaciar sus bolsillos. Entonces, la atención del policía se centra sobre el llavero del fotógrafo: un ridículo (por el tamaño) llavero con una navaja de unos tres centímetros, del tipo “recuerdo de Albacete”. Lo mira con desinterés y lo deja aparte con los demás objetos. Entonces Flowers, que ya se ve con un pie en chirona, se deshace en disculpas por llevar encima tan peligrosa arma: “¡No se equivoque conmigo, señor agente! ¡Yo no soy ningún delincuente! ¡Soy un artista! ¡Este GANIVETE que usted ve no es para haser mal! (Ganivet = Cuchillo en catalán) A estas alturas, Simón y su colega estaban ya por los suelos y la risa de oía hasta en el Carmelo. Flowers sudando e implorando clemencia, con frases atropelladas donde mezclaba catalán con castellano, en una actuación estelar. El pobre guripa le dijo algo así como “¿No le da vergüenza a su edad y a estas horas por la calle? Venga, buenas noches”. Nuestro héroe, entre reverencias y frases tipo “Perdone, ¿eh? Perdone”, recogió sus pertenencias como pudo, las metió a puñados en su chupa que lleva a los Who en la espalda, y se volvió a sumergir en las sombras de la noche con sus bolsas de discos Castelló, dejando atrás a un Simón desposeído de tabaco pero habiendo vivido una escena que jamás olvidará. Él mismo me contó lo sucedido con más gracia que lo he hecho yo. Además lo imita muy bien, y eso en texto se pierde.”

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  1. saulostarr posted this